Rodada sin límites, una experiencia de vida

Generalmente quienes participan en una rodada los une en primer lugar el gusto por las motos, también el viajar para conocer nuevos lugares así cono la convivencia que se da entre los compañeros. En el caso de la Rodada sin límites se trataba de algo más, un elemento que todos compartían: una discapacidad física.

Por este motivo realizar un recorrido así significaba un reto personal, vencer los temores y sobre todo, dar ejemplo de que los obstáculos se pueden superar, de ahí el nombre de esta iniciativa.

Las motos usadas en el trayecto fueron modificadas para cada usuario en particular

Todos los participantes transitaron por miles de kilómetros de carreteras y caminos de nuestro país, y no es solo una palabra usada a la ligera, al decir todos, incluimos a las personas con alguna discapacidad motriz. Ellos estuvieron a la altura de las circunstancias, enfrentaron al clima como cualquier motero, y aunque tenían un vehículo para viajar en él si se sentían cansados, pudo más su fuerza de voluntad para seguir adelante.

Desconocemos si ya se conocían entre ellos antes de participar en la Rodada sin límites, pero de lo que quedó una muestra patente es que con el paso de los días surgió un vínculo de hermandad más que de amistad, porque hicieron equipo, cada uno con sus obstáculos personales por vencer pero usando la fuerza moral del otro para no claudicar.

Después de un recorrido superior a los 3,000 kilómetros, los participantes en la Rodada sin límites arribaron a la planta Ensamblika

Mención especial merece Ada, una motero que con 83 años y después de tres décadas de no asistir a una rodada, este año lo hizo nuevamente.

Su vida en dos ruedas comenzó en 1953 y desde entonces la moto ha sido su compañera inseparable. Con esta participación en la Rodada sin límites fue la muestra que tampoco la edad es impedimento para viajar en motocicleta.

Y no todo queda ahí, esta entusiasta mujer comentó que tiene muchos planes a futuro, varios de los cuales ya los ha platicado con la gente de Italika y espera que se lleven a cabo pronto.

Raúl Armenta, director de Ensamblika, dijo que era un orgullo recibir a los participantes en la planta. Agregó que “estamos bien orgullosos de escuchar que esos sueños gracias a nuestro trabajo se ha podido alcanzar con ustedes”.

El ejecutivo expresó: “Nos llenan de energía positiva, nos llenan de historias que vamos a compartir con nuestros colaboradores para mostrarles que no hay discapacidad que con la pasión y energía de ustedes, con la voluntad no pueda sacarse adelante”.

Finalmente Manuel Gómez Palacio Pin, director general deItalika, dijo: “Hoy quedo completamente inspirado de todo lo que ustedes me han transmitido con solo platicar un poquito de sus anécdotas, pero por favor, con verles a cada uno sus expresiones”.

Manuel Gómez Palacio Pin, director general de Italika

También señaló que cada una de las motocicletas usadas en la Rodada sin límites se modificó para un único participante, por lo cual “las perdimos en el momento en que se las dimos y ustedes las tomaron”, y anunció que se donarán a sus respectivos usuarios.

Finalmente Gómez Palacio, comentó: “nunca nos hubiéramos imaginado que ustedes hubieran hecho posible mover nuestro corazón y lo han logrado”.

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