GM la más afectada por anuncio de Trump

General Motors

La relación comercial entre México y Estados Unidos es tan fuerte pero a la vez frágil que una acción precipitada podría afectar negativamente a ambas naciones. Un ejemplo de esto es el reciente anuncio del presidente Donald Trump en el sentido de aplicar un arancel del 5% a todos los productos de origen mexicano.

Y es que el simple hecho de que esto suceda ya tuvo sus primeras consecuencias. La bolsa norteamericana tuvo una caída del 1% en promedio en tres de sus índices según reporta el diario El País en su versión electrónica.

De acuerdo al medio español “México fue el segundo mayor suministrador de bienes a EE UU el año pasado, por detrás de China. En total se importó mercancía desde la frontera sur por valor de 346.500 millones de dólares. Fue un 10% más que en 2017 y un 60% de incremento en una década. Ese volumen representa casi el 14% de todos los productos que entraron en el mercado estadounidense. En el primer trimestre, las importaciones desde México ascendían a 86.630 millones.”

De entre todas las industrias que importan insumos mexicanos a Estados Unidos, la automotriz sería la más afectada y aquí destacan las “tres grandes de Detroit” siendo General Motors la que resentiría con mayor fuerza los efectos de esta sanción económica a México.

Como señala el periódico Detroit Free Press , el costo para GM sería de 6.3 mil millones de dólares (mmdd), en el caso de Ford la cifra estimada alcanza los 3.3 mmdd y para FCA 4.8 mmdd de acuerdo a una estimación dada a conocer este viernes. El periódico norteamericano cita un análisis realizado por expertos del Deutsche Bank.

De los más de 300 mmdd que representan las importaciones provenientes de México a los Estados Unidos, 26% de este total pertenece al sector automotriz dice la entidad alemana. Recordemos que además de los autos que se producen aquí los fabricantes norteamericanos adquieren una gan número de componentes de origen mexicano.

Ante un escenario como este la industria norteamericana no podría estar pasiva y ya se han dado las primeras reacciones.

John Bozzella, presidente y CEO de Global Automakers, un grupo industrial que representa a los fabricantes extranjeros de vehículos que operan en Estados Unidos, señala que “amenazar con incrementar impuestos a los productos que los consumidores americanos y fabricantes compran a México aumentará los costos y pone en riesgo los empleos en EEUU” y continúa: “más que resolver los problemas en nuestra frontera sur o mejorar el entorno del recientemente renegociado tratado USMCA, estas tarifas propuestas solo incrementan la incertidumbre expuestas por los trabajadores automotrices y otros fabricantes.”

A excepción del presidente Trump, para el resto de los habitantes de México y Estados Unidos una medida así no puede ser exitosa para el fin que fue creada, revertir y en su caso terminar con el flujo de personas hacia nuestro vecino del norte.

Un ejemplo de ello es el resultado que tuvo el arancel impuesto al acero y aluminio mexicanos que buscaba fortalecer a la industria de ese país y tuvo como resultado una afectación negativa.

En las últimas horas el mandatario estadounidense ha expresado vía Twitter que esta acción traerá también como beneficio que los fabricantes de autos (GM, Ford y FCA),“regresen” a su país y de paso traigan de vuelta los empleos que se llevaron a México.

El gobierno mexicano ha tomado la postura que se conoce desde hace meses, que es la del diálogo y ha descartado por el momento recurrir a la vía legal para solucionar esta situación. Este viernes una delegación encabezada por el Secretario de Relaciones Exteriores viajó a Washington para reunirse con miembros del gobierno de Estados Unidos y hablar del tema.

La postura de Donald Trump no ha cambiado en las últimas horas y habrá que esperar y ver cómo se desarrollan las cosas.

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